El grupo de pacientes que más rápido está adoptando el cannabis medicinal en los últimos años son los adultos mayores: personas de 65 años y más que buscan alternativas para el dolor crónico, el insomnio, la falta de apetito o los síntomas de enfermedades avanzadas. Es una población que también es la que más precauciones necesita — por sus fisiológicas, la polifarmacia y las comorbilidades. En este artículo revisamos qué dice la evidencia y cómo se aborda con seguridad.
Por qué el cannabis interesa en la tercera edad
Los adultos mayores concentran las condiciones donde el cannabis medicinal tiene más literatura de respaldo:
- Dolor crónico — artrosis, dolor neuropático, dolor oncológico.
- Insomnio — común y a menudo mal tratado.
- Ansiedad leve a moderada — asociada a duelo, aislamiento, deterioro funcional.
- Cuidados paliativos — control de síntomas en enfermedad avanzada.
- Falta de apetito y náuseas — asociadas a quimioterapia o enfermedades crónicas.
El interés se refuerza en un contexto en el que muchos pacientes buscan reducir el consumo de opioides o benzodiacepinas — dos familias de fármacos especialmente riesgosas en el adulto mayor por sedación, caídas y dependencia.
Qué dice la evidencia
El informe del National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine (NASEM, 2017) — la revisión sistemática de referencia — concluyó que hay evidencia concluyente o sustancial de que el cannabis y los cannabinoides son eficaces para:
- Dolor crónico en adultos (poblaciones que incluyen adultos mayores).
- Espasticidad asociada a esclerosis múltiple.
- Náuseas y vómitos por quimioterapia (con cannabinoides orales).
Para insomnio, ansiedad y agitación en demencia la evidencia es más limitada y mixta: algunos estudios sugieren beneficio, otros no encuentran diferencias con placebo, y los ensayos suelen ser pequeños. La honestidad clínica exige tratar estas indicaciones como razonables de explorar bajo control médico, no como respuestas garantizadas.
Una revisión sistemática publicada en Drugs & Aging (2020) enfocada específicamente en adultos mayores reportó que los efectos adversos más frecuentes son mareos, somnolencia, confusión y sequedad de boca, casi todos dependientes de la dosis y reversibles al reducirla.
Lo que cambia con la edad: farmacocinética
El envejecimiento modifica cómo el cuerpo maneja los medicamentos, y el cannabis no es la excepción:
- Menor filtrado glomerular → algunos metabolitos se eliminan más lento.
- Menor función hepática → las enzimas CYP3A4 y CYP2C9, responsables de metabolizar el THC y el CBD, trabajan más despacio.
- Mayor proporción de tejido graso → el THC (lipofílico) se acumula más y se libera más lento.
- Mayor sensibilidad del sistema nervioso central → mayor riesgo de mareo, sedación y confusión.
Consecuencia clínica: una dosis considerada baja en un adulto joven puede comportarse como una dosis moderada o alta en un adulto mayor. De ahí la regla universal en esta población: "start low, go slow" — empezar con dosis muy bajas y titular con paciencia.
Interacciones medicamentosas a vigilar
Es la conversación más importante con el médico tratante. Las interacciones documentadas con más peso clínico son:
- Warfarina y anticoagulantes cumarínicos: el CBD inhibe CYP2C9, la enzima que metaboliza la warfarina. Puede aumentar el INR y elevar el riesgo de sangrado. Requiere control de INR más frecuente al iniciar o modificar la dosis de CBD.
- Benzodiacepinas y opioides: potenciación del efecto sedante — riesgo de caídas y depresión respiratoria en combinaciones altas.
- Inhibidores/inductores de CYP3A4: ciertos antifúngicos (ketoconazol), macrólidos (claritromicina), antiepilépticos (fenitoína, carbamazepina) alteran las concentraciones plasmáticas de THC y CBD.
- Antihipertensivos: el THC puede producir hipotensión ortostática — mareo al ponerse de pie — especialmente al inicio.
Regla práctica: llevar a la consulta médica la lista completa de medicamentos (incluyendo suplementos y productos de venta libre) antes de iniciar cannabis medicinal.
Cómo se inicia: 'empezar bajo, ir despacio'
La secuencia estándar propuesta por guías clínicas orientadas a esta población:
- Preferir formulaciones orales (aceites, tinturas) sobre combustión — permiten dosificación precisa por gotas y son más seguras para las vías respiratorias.
- Considerar iniciar con CBD (sin THC o con relación CBD:THC alta). El CBD no es psicoactivo y tiene un perfil de seguridad más amplio en el adulto mayor.
- Si se incorpora THC, empezar con 1 a 2.5 mg de THC al día, idealmente en horario nocturno para observar cómo se tolera.
- Subir de a poco — incrementos pequeños cada 3 a 7 días, con evaluación de beneficios y efectos adversos.
- Controles médicos regulares — especialmente en pacientes con anticoagulación, insuficiencia cardíaca o antecedente de caídas.
Hablamos con más detalle de titulación y dosis en el próximo post del calendario editorial sobre dosificación responsable.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro combinar cannabis medicinal con los medicamentos habituales de un adulto mayor?
Depende. No hay un "sí" o "no" universal: la seguridad la evalúa el médico tratante caso a caso, revisando la lista completa de medicamentos. Las interacciones con anticoagulantes, benzodiacepinas y opioides son las que más importan.
¿A qué edad ya no conviene iniciar cannabis medicinal?
No hay una edad de corte. Lo que cambia es la precaución: en pacientes muy mayores, frágiles, con múltiples enfermedades o deterioro cognitivo, se prefiere iniciar con CBD y dosis más bajas aún. La decisión siempre es individual.
¿Puedo obtener receta para mi padre/madre adulta mayor?
Sí. Cualquier médico cirujano habilitado en Chile puede extender la receta cheque-verde para cannabis medicinal si evalúa que hay indicación. Explicamos el trámite paso a paso en cómo obtener receta médica. El proceso es el mismo que para cualquier paciente.
Descargo de responsabilidad médica: este contenido es educativo y no reemplaza la evaluación de un profesional de la salud. En adultos mayores el uso de cannabis medicinal debe siempre iniciarse y ajustarse bajo supervisión médica, con revisión de la medicación concomitante.
Bibliografía
- National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine (2017). The Health Effects of Cannabis and Cannabinoids.
- Minerbi, A. et al. (2019). Medical Cannabis for Older Patients. Drugs & Aging, 36(1), 39–51.
- Abuhasira, R. et al. (2018). Epidemiological characteristics, safety and efficacy of medical cannabis in the elderly. European Journal of Internal Medicine, 49, 44–50.
- Yamaori, S. et al. (2011). Cannabidiol, a major phytocannabinoid, as a potent atypical inhibitor for CYP2D6. Drug Metabolism and Disposition — base de las interacciones con CYP450.
- MacCallum, C. A. & Russo, E. B. (2018). Practical considerations in medical cannabis administration and dosing. European Journal of Internal Medicine, 49, 12–19 — origen de la regla 'start low, go slow'.
