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Cultura

Qué es Fundación Daya: Historia, Rol y Legado en el Cannabis Medicinal Chileno

5 min de lecturaEquipo Editorial

Resumen

Ninguna organización ha influido tanto en el cannabis medicinal chileno como Fundación Daya. Fundada en 2013 por Ana María Gazmuri, impulsó el primer cultivo medicinal autorizado de Latinoamérica, instaló el tema en la agenda pública y abrió camino para las demás vías de acceso que existen hoy — incluidas las asociaciones de cultivo colectivo. Repasamos su historia y su legado.

Puntos clave

  • Fundación Daya es una organización sin fines de lucro fundada en 2013, dedicada a la investigación y promoción de terapias con cannabis medicinal en Chile.
  • En 2014 obtuvo, junto a la Municipalidad de La Florida, la primera autorización SAG para un cultivo medicinal en América Latina.
  • Su trabajo de incidencia — campañas como Cultivo Seguro — cambió la conversación pública y jurídica sobre los pacientes.
  • Daya abrió el camino que hoy recorren múltiples vías de acceso: fitofármacos, atención médica especializada y asociaciones de cultivo colectivo.

Si hay que elegir un punto de inflexión en la historia del cannabis medicinal chileno, la mayoría de los pacientes apuntará al mismo nombre: Fundación Daya. Su trabajo transformó un tema tabú en política pública, y su primer cultivo autorizado demostró que el acceso legal era posible. Esta es su historia y la del ecosistema que ayudó a crear.

Origen y misión

Fundación Daya es una organización sin fines de lucro creada en 2013 y liderada por Ana María Gazmuri, dedicada — según su propia definición — a la investigación y promoción de terapias alternativas orientadas al alivio del sufrimiento humano, con el cannabis medicinal como eje central. Su trabajo combina tres frentes:

  1. Atención de pacientes — orientación y evaluación médica especializada en cannabis medicinal.
  2. Investigación — participación en estudios clínicos y colaboraciones con laboratorios para el desarrollo de fitofármacos en base a cannabis.
  3. Incidencia pública — campañas y trabajo legislativo por los derechos de los pacientes.

El hito de 2014: el cultivo de La Florida

En octubre de 2014, Fundación Daya y la Municipalidad de La Florida obtuvieron del SAG la primera autorización para un cultivo de cannabis con fines medicinales en América Latina, al amparo del artículo 9 de la Ley 20.000. Las plantas se destinaron a la elaboración de preparados para pacientes oncológicos y con otras condiciones, en un proyecto piloto que tuvo cobertura mundial.

El impacto fue doble. Práctico: pacientes reales accedieron a tratamiento. Y simbólico: el Estado chileno autorizó formalmente un cultivo de cannabis, desmontando el relato de la prohibición absoluta.

Incidencia: de los tribunales al Congreso

El segundo gran aporte de Daya fue narrativo y político. Junto a agrupaciones de pacientes como Mamá Cultiva, puso a las madres de niños con epilepsia refractaria en el centro del debate — un giro que hizo indefendible la persecución penal de pacientes. De ese trabajo derivan hitos como:

  • La masificación de la evaluación médica especializada en cannabis.
  • El impulso del proyecto de Ley de Cultivo Seguro, que busca blindar el cultivo medicinal con receta.
  • La discusión pública por la reclasificación del cannabis en la normativa chilena.

Su fundadora, Ana María Gazmuri, llevó posteriormente esa agenda al Congreso como diputada, manteniendo el tema en la discusión legislativa.

El ecosistema que abrió

El camino que Daya abrió lo recorren hoy varias vías de acceso complementarias en Chile:

| Vía | Qué ofrece |

|---|---|

| Fitofármacos de farmacia | Preparados estandarizados bajo receta, de disponibilidad y costo variables |

| Atención médica especializada | Evaluación y seguimiento por médicos con experiencia en cannabis |

| Cultivo personal justificado | Protegido por la excepción del artículo 8, con los riesgos prácticos que aún implica |

| Asociaciones de cultivo colectivo | Acceso a flor analizada y trazable mediante membresía sin fines de lucro |

Molino Costero pertenece a esa última categoría: una asociación de cultivo colectivo que opera bajo la Ley 20.500, donde cada socio con receta vigente delega su derecho a cultivar y recibe cannabis con análisis de laboratorio y trazabilidad completa. Un modelo que existe, en buena medida, gracias al terreno que organizaciones como Daya despejaron primero.

Un legado compartido

Más allá de las diferencias de modelo entre organizaciones, el movimiento del cannabis medicinal chileno comparte una convicción: los pacientes no son delincuentes, y el acceso seguro, informado y trazable es un derecho de salud. Ese es el legado que Fundación Daya instaló — y el estándar al que toda organización seria del sector debe estar a la altura.


Este artículo es de carácter informativo. Molino Costero no tiene vínculo institucional con Fundación Daya; este contenido reconoce su rol histórico en el acceso al cannabis medicinal en Chile.

Referencias

  1. Fundación Daya. Sitio institucional y memoria de actividades. fundaciondaya.org.
  2. Prensa nacional e internacional sobre el cultivo autorizado de La Florida (2014).
  3. Biblioteca del Congreso Nacional. Tramitación del proyecto de Cultivo Seguro.